Volver al Ser es un programa anual de autoconocimiento y trabajo interior.
Un espacio para acercarnos de nuevo a nosotros mismos y vivir con mayor presencia, libertad y capacidad de elección.
A veces empezamos una búsqueda porque algo duele. Otras veces nuestra vida funciona, pero sentimos que, de alguna manera, nos hemos ido alejando de nosotros mismos. Cumplimos, resolvemos, cuidamos, trabajamos, nos relacionamos… y, sin embargo, podemos sentir que vivimos demasiado deprisa, demasiado hacia fuera o desde maneras de estar que ya no sabemos si seguimos eligiendo.
A lo largo de la vida aprendemos formas de protegernos, adaptarnos, relacionarnos y responder a lo que nos ocurre. Muchas han sido necesarias y siguen siendo valiosas. La dificultad aparece cuando se vuelven tan habituales que terminamos viviéndolas como si fueran la única manera posible de ser y de estar en el mundo.
Para mí, Volver al Ser ha sido volver a descubrirme en el trajín de los días.
Volver al Ser propone detenernos lo suficiente para poder ver.
Observar con curiosidad, sin apresurarnos a corregir. Reconocer qué hacemos, qué sentimos, cómo reaccionamos, cómo pensamos y cómo entramos en relación, para descubrir qué ocurre de manera automática y ampliar nuestra capacidad para elegir cómo responder.
No se trata de construir una versión mejor de nosotros mismos ni de llegar a una forma correcta de ser.
Se trata de recuperar posibilidades: disponer de más espacio interior, poder responder de maneras diferentes y estar más presentes en aquello que vivimos.
Porque quizá una parte importante del camino no consista en no volver a perdernos, sino en darnos cuenta de que nos hemos perdido y recordar el camino de vuelta.
Y, a medida que vamos conociendo mejor las formas desde las que vivimos, puede aparecer una pregunta más profunda:
¿Quién soy más allá de lo que he aprendido a ser?
Volver al Ser es también un espacio para abrirnos a esa pregunta, sin apresurarnos a responderla.
Qué vas a vivir
El recorrido del año
El recorrido no es una línea recta.
A lo largo del año iremos acercándonos a distintos aspectos de nuestra experiencia, pero no dejaremos unos atrás para pasar a los siguientes.
El proceso se parece más a una espiral.
La espiral recoge cuatro movimientos que vuelven a aparecer a lo largo de todo el recorrido. No son etapas que dejamos atrás, sino lugares a los que regresamos con más experiencia, comprensión y profundidad.
El cuerpo seguirá presente cuando nos acerquemos a la emoción. Lo que sentimos y lo que ocurre en relación seguirá acompañándonos cuando empecemos a observar nuestra mente. Y la atención irá atravesando todo el proceso, ayudándonos a darnos cuenta de cómo estamos y de qué ocurre en nosotros.
Volvemos una y otra vez sobre aspectos conocidos, pero nunca volvemos exactamente al mismo lugar: algo de lo vivido, de lo sentido y de lo que hemos podido ver ya nos acompaña.
Cada vuelta puede permitirnos reconocer algo que antes no veíamos, experimentar otra posibilidad o encontrarnos de una manera diferente con aquello que ya conocíamos.
No avanzamos dejando atrás lo anterior. Vamos ampliando la mirada e integrando lo vivido.
EL RECORRIDO DE UN VISTAZO
Cuerpo y posibilidades
01 Mi cuerpo me sostiene
02 Recuperar el movimiento
03 Un cuerpo disponible
Sentir, regular y relacionarnos
04 Comprender lo que siento
05 Sentir sin ser arrastrado
06 Lo que ocurre entre tú y yo
Mente, formas y atención
07 La mente que interpreta
08 Las formas desde las que vivo
09 Atención y espacio interior
Los 9 encuentros mensuales
Estos son los nueve domingos que estructuran el recorrido de septiembre a mayo.
Cada encuentro incorpora lo anterior y abre una nueva profundidad.
Conocer el cuerpo y recuperar posibilidades
01
Mi cuerpo me sostiene
Empezar por algo muy concreto: cómo nos apoyamos, cómo distribuimos el peso y cuánto esfuerzo hacemos para sostenernos.
Comenzamos reconociendo cómo estamos hoy en nuestro cuerpo: cómo recibimos el peso, cómo utilizamos los apoyos, cuánto esfuerzo hacemos para sostenernos y cómo se organizan pies, piernas, pelvis, columna, caja torácica, cabeza y respiración. A través de la sensación y el movimiento construiremos un primer mapa corporal que nos permita empezar a reconocer tensiones, apoyos poco utilizados y maneras habituales de organizarnos, sin apresurarnos a corregirlas.
¿Cómo me sostengo para estar aquí?
02
Recuperar el movimiento
Descubrir nuestras maneras habituales de movernos y abrir espacio a otras posibilidades cuando dejamos de repetir siempre lo mismo.
Exploraremos cómo nos movemos y qué posibilidades tenemos disponibles. Jugaremos con direcciones, ritmos, amplitudes, coordinación, diferenciación, lateralidad y distintas maneras de iniciar, detener o transformar una acción. El movimiento nos permite descubrir dónde repetimos siempre la misma solución, cuánto esfuerzo añadimos y qué partes de nosotros participan o quedan fuera. Experimentar otras maneras de hacer puede devolvernos movilidad, adaptabilidad y una experiencia más amplia de elección.
¿Tengo una manera de moverme o tengo posibilidades?
03
Un cuerpo disponible
Escuchar mejor el cuerpo para orientarnos, adaptarnos y responder con más libertad a lo que está ocurriendo.
Integramos lo anterior acercándonos al cuerpo como un organismo capaz de orientarse, recibir información y responder a lo que ocurre. Exploraremos ojos, cabeza y cuello; mandíbula, lengua e hioides; respiración y diafragma; esfuerzo y descanso; caminar, detenernos y cambiar de dirección. También observaremos cómo algunas tensiones o molestias se relacionan con nuestra manera de apoyarnos, respirar y movernos. Iremos construyendo recursos para escuchar el cuerpo con mayor precisión y ampliar su capacidad de adaptación.
¿Cuánto de mí está disponible para responder a lo que está ocurriendo?
Sentir, regular y encontrarnos con el otro
04
Comprender lo que siento
Poner un poco de orden en lo que vivimos por dentro, diferenciando sensación, emoción, pensamiento, impulso y necesidad.
Entramos en el territorio emocional desde el cuerpo. Aprenderemos a diferenciar sensación, activación, emoción, pensamiento, interpretación, impulso y necesidad, y a reconocer cómo una experiencia emocional va tomando forma en nosotros. Este mapa puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo antes de explicarlo o reaccionar. Sentir con mayor precisión no significa sentir más intensamente, sino disponer de más información para orientarnos en nuestra propia experiencia.
¿Qué está ocurriendo realmente en mí cuando digo «me siento…»?
05
Sentir sin ser arrastrado
Percibir antes lo que sucede cuando una emoción crece y descubrir que puede existir un espacio entre lo que sentimos y lo que hacemos.
Seguimos acercándonos a la emoción observando qué sucede cuando aumenta su intensidad. Desde el cuerpo exploraremos activación, respiración, apoyo, orientación, impulso, movimiento, proximidad y distancia, y aprenderemos a reconocer algunas de nuestras respuestas habituales de protección. Regularnos no significa apagar lo que sentimos ni estar siempre tranquilos. Significa empezar a detectar antes lo que ocurre, permanecer un poco más cerca de nuestra experiencia y ampliar el espacio entre sentir, impulsar y actuar.
¿Puedo sentir lo que siento sin que eso tenga que decidir inmediatamente lo que hago?
06
Lo que ocurre entre tú y yo
Observar qué aparece en nosotros cuando estamos con otro y aprender a relacionarnos sin perdernos completamente de vista.
Muchas de nuestras maneras habituales de estar aparecen con especial claridad cuando hay otra persona delante. Desde el cuerpo observaremos mirada, distancia, orientación, acercamiento, retirada, contacto y límites. Exploraremos qué sucede cuando necesitamos pedir, recibir un no, poner un límite, sentirnos escuchados o atravesar un conflicto. La comunicación se convierte también en una vía de autoconocimiento: aprender a escuchar al otro mientras seguimos percibiendo qué está ocurriendo en nosotros.
¿Qué aparece en mí cuando realmente hay otro delante?
Observar la mente y las formas desde las que vivo
07
La mente que interpreta
Darnos cuenta de cuánto añade nuestra mente a lo que sucede y empezar a distinguir los hechos de las historias que construimos sobre ellos.
Seguimos apoyándonos en el cuerpo mientras empezamos a observar el movimiento de la mente. Diferenciaremos lo que ocurre de aquello que pensamos sobre lo ocurrido: interpretación, anticipación, comparación, juicio, preocupación, rumia y las historias que construimos para completar lo que no sabemos. También podremos observar cómo un pensamiento cambia inmediatamente nuestra respiración, nuestro tono, lo que sentimos y nuestra manera de relacionarnos. Reconocer un pensamiento como pensamiento abre la posibilidad de no quedar completamente atrapados en él.
¿Qué ha ocurrido y qué está añadiendo mi mente a lo ocurrido?
08
Las formas desde las que vivo
Reconocer algunas de las maneras que aprendimos para protegernos y empezar a ver que son formas aprendidas, no quienes somos.
A lo largo de nuestra historia desarrollamos maneras de estar en el mundo que pueden llegar a parecernos nuestra identidad: agradar, controlar, exigirnos, evitar, hacernos fuertes, ocupar poco espacio, necesitar hacerlo bien o buscar reconocimiento. Iremos construyendo un mapa personal de estas formas observando cómo aparecen en el cuerpo, la voz, el pensamiento, la emoción y la relación. Comprender qué intentan resolver y qué función han tenido puede ayudarnos a dejar de vivirlas como nuestra única posibilidad.
Mi patrón es una solución, no mi identidad.
09
Atención y espacio interior
Descubrir qué se lleva nuestra atención, reconocer cuándo nos hemos perdido y practicar, una y otra vez, el gesto de volver.
Después de haber ido conociendo cuerpo, emoción, relación, pensamiento y patrones, dirigimos la mirada hacia algo que ha estado presente desde el comienzo: nuestra atención. ¿Dónde está? ¿Qué la captura? ¿Cómo sabemos que nos hemos perdido? A través del cuerpo exploraremos atención amplia y estrecha, concentración, distracción, silencio y la posibilidad de sentirnos mientras permanecemos en contacto con el entorno. Practicaremos algo sencillo y profundo: reconocer cuándo hemos sido absorbidos y aprender, una y otra vez, a volver.
¿Puedo estar presente sin quedar completamente absorbido por aquello que está ocurriendo?
RESIDENCIAL FINAL · VOLVER AL SER
18–20 de junio de 2027 · Opcional · Precio aparte
Al terminar los nueve encuentros mensuales tendremos la posibilidad de compartir un residencial de tres días: un tiempo para reunir y profundizar lo vivido durante el año.
La continuidad, la convivencia, el silencio y el hecho de disponer de más tiempo permiten permanecer de otra manera en la experiencia y observar qué ocurre también en relación.
Volveremos al mapa con el que comenzamos para reconocer qué vemos ahora: qué ha cambiado, qué seguimos repitiendo, qué posibilidades han aparecido y qué podemos reconocer antes.
Cuerpo, emoción, pensamiento, relación y atención pueden encontrarse aquí como dimensiones de una misma experiencia.
Y puede acompañarnos, sin necesidad de responderla, una pregunta:
¿Quién soy más allá de las formas desde las que he aprendido a vivir?
¿Quieres saber si este recorrido puede encajar contigo?
Si tienes alguna duda o quieres hablar conmigo antes de decidir, puedes escribirme directamente.
Pasamos buena parte de nuestra vida intentando comprendernos desde la cabeza: pensamos sobre lo que nos ocurre, buscamos explicaciones e intentamos entender por qué volvemos una y otra vez a los mismos lugares.
Pero muchas veces, antes de que podamos poner palabras a lo que nos ocurre, nuestro cuerpo ya está respondiendo.
La respiración cambia. La mirada se cierra o se abre. Algo se tensa. Nos hacemos pequeños o empujamos. Nos acercamos o nos retiramos. El cuerpo participa constantemente de cómo sentimos, pensamos, reaccionamos y nos relacionamos, aunque no siempre nos demos cuenta.
Por eso en Volver al Ser comenzamos por aquí.
No usamos el cuerpo para trabajar solo el cuerpo. Usamos el cuerpo para conocernos.
Con el tiempo, algunos cambios empiezan a aparecer también en los gestos más cotidianos.
De cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment.
per mi "volver al ser" està sent un camí de retrobament amb mi. En lletres grans seria un treball cap a la consciència.
A cada sessió vas integrant petits grans de sorra imperceptibles al principi però de cop t'adones que estàs actuant diferents, que els grans de sorra han fet una pila i força consistent.
Moments que recordo per a poder explicar tot això, es quan de cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment. El més meravellós per mi ha estat poder veure com davant d'un estímul comences a poder escollir una reacció i enlloc de simplement reaccionar. I en el cas de que reaccionis de manera automàtica, poder acompanyar-te en aquesta reacció, i entendre-la com a part del camí.
Les sessions en grup són molt enriquidors doncs compartim les diferents experiències i anem enmirallant--nos els uns amb els altres. Miralls que t'ajuden a veure´t i quan et veus el procés de canvi comença.
Aquest curs és un camí molt valuós cap al retrobament de l'essència, del qui som cadascú en la seva individualitat i aleshores poder contribuir al món que ens envolta d'una manera molt més cosncient.
Volver a sentir el apoyo de los pies, el peso, la respiración, el movimiento o la tensión nos pone en contacto con algo que está sucediendo ahora, antes de interpretarlo o de saber muy bien qué nos pasa. Poco a poco, la atención deja de estar únicamente atrapada en lo que pensamos y empieza a incluir también la experiencia de estar aquí.
Ha sido un camino para dejar de vivir solo desde la mente y empezar a vivir también desde el cuerpo y lo que siento.
«Es absolutamente necesario mantener una sensación continua, una relación constante entre la mente y el cuerpo.»
El movimiento nos ofrece todavía algo más. Cuando nos movemos aparecen nuestras maneras habituales de hacer: cuánto esfuerzo ponemos, qué evitamos, dónde nos fijamos, qué repetimos, cómo respondemos cuando algo cambia.
Y también podemos probar.
Cuando experimentamos otra manera de movernos, apoyarnos o responder, no buscamos una forma correcta. Descubrimos que quizá existe más de una posibilidad y que aquello que parecía ser «mi manera de ser» puede ser, en realidad, una de las maneras que he aprendido.
No interpretamos el cuerpo como si fuera un diccionario. Una tensión no significa necesariamente una emoción concreta, ni una postura explica por sí sola nuestra historia. El cuerpo no nos da una respuesta cerrada: nos da información, sensaciones y pistas desde las que empezar a preguntarnos qué está ocurriendo realmente en nosotros.
A medida que aprendemos a sentirlo con mayor precisión, también podemos reconocer con más claridad lo que sentimos, nuestros impulsos, nuestras reacciones y lo que ocurre cuando entramos en relación.
Porque el trabajo corporal, tal como lo entendemos en Volver al Ser, no termina en el cuerpo.
El cuerpo es la puerta desde la que empezamos a volver a nosotros mismos.
Del autoconocimiento al trabajo interior
El cuerpo nos ayuda a empezar a darnos cuenta. Pero darse cuenta es solo el comienzo.
Podemos conocernos mucho y, aun así, seguir haciendo una y otra vez lo mismo. Saber que nos exigimos demasiado y continuar exigiéndonos. Reconocer que buscamos aprobación y seguir buscándola. Comprender por qué reaccionamos de determinada manera y, cuando llega el momento, volver a reaccionar igual.
Conocernos es importante. Nos permite ver nuestras formas habituales de sentir, pensar, protegernos y relacionarnos. Pero llega un momento en que comprender por qué soy como soy ya no es suficiente.
El trabajo interior empieza cuando podemos darnos cuenta de lo que ocurre en nosotros mientras está ocurriendo.
Cuando estoy hablando contigo y noto que algo en mí se endurece. Cuando aparece el impulso de defenderme. Cuando dejo de escuchar porque ya estoy preparando mi respuesta.
A veces ese darse cuenta dura apenas un instante.
Pero ese instante abre una posibilidad.
No se trata de controlar lo que sentimos o pensamos. Se trata de poder estar presentes también cuando todo eso aparece: reconocer una reacción sin tener que seguirla inmediatamente, ver un patrón sin confundirlo por completo con quienes somos.
Porque no podemos elegir aquello que todavía no podemos ver.
El més meravellós per mi ha estat poder veure com davant d'un estímul comences a poder escollir una reacció i enlloc de simplement reaccionar.
Y este trabajo no ocurre solamente cuando hacemos una práctica. Ocurre en la vida: cuando alguien nos contradice, cuando tenemos miedo, cuando nos sentimos heridos, cuando tenemos prisa, cuando queremos agradar, cuando amamos, trabajamos o estamos solos.
La vida cotidiana se convierte así en el lugar donde podemos observarnos y volver.
Y, a medida que reconocemos todo aquello que ocurre en nosotros, puede aparecer una pregunta diferente:
Si puedo observar todo esto que ocurre en mí… ¿quién es el que observa?
No necesitamos responderla.
Quizá una parte del trabajo interior consiste precisamente en aprender a permanecer un poco más cerca de esa pregunta.
CÓMO FUNCIONA EL PROGRAMA ANUAL
Volver al Ser se desarrolla a lo largo de nueve encuentros presenciales, un domingo al mes, de septiembre a mayo. En junio tendremos además la posibilidad de compartir un residencial de tres días.
Son jornadas de aproximadamente ocho horas. Tener un día entero nos permite salir un poco del ritmo habitual y combinar movimiento, trabajo corporal, observación, momentos de silencio, reflexión y relación sin tener que hacerlo deprisa.
Este recorrido mensual facilita también la participación de personas que viven lejos o para quienes venir presencialmente cada semana no es posible.
Y lo que empezamos a explorar ese domingo continúa acompañándonos durante el mes.
EL DOMINGO
Encuentro presencial de aproximadamente ocho horas.
DURANTE EL MES
Lecturas · prácticas semanales · audios.
EN LA VIDA COTIDIANA
Observar, experimentar, recordar volver.
VOLVEMOS AL GRUPO
El siguiente encuentro incorpora lo vivido.
Para mí, Volver al Ser me ayuda a descubrir lo que no conocía de mí y a poder vivir de otra manera de lo que vivía antes. Cada sesión es un “granito” más.
Entre un encuentro y el siguiente tendrás acceso a la plataforma de Volver al Ser, con lecturas, prácticas semanales y audios relacionados con lo que estamos trabajando.
LECTURAS · PRÁCTICAS SEMANALES · AUDIOS
No se trata de acumular tareas ni de cumplir con todo.
La práctica entre encuentros busca algo más sencillo: recordar volver.
Volver al cuerpo. Darnos cuenta de cómo estamos. Reconocer una reacción conocida. Observar algo que antes pasaba desapercibido. Probar, quizá, una posibilidad diferente.
Muchas veces es precisamente ahí, en medio de la vida cotidiana, donde lo trabajado empieza a cobrar sentido.
El grupo también se convierte en parte de la experiencia.
He encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.
Yo llegué en un momento difícil de mi vida donde la tristeza, el miedo y la incertidumbre me invadían. Mi amiga Matilde ya me había hablado mucho de lo bien que me iría ir a este sitio que ella iba, pero “yo no tenía tiempo”.
Tú también me lo comentaste en una sesión contigo y fue como un “bueno, voy a ver qué es lo que se hace”, así sin más, no buscaba nada. Y bendita hora que fui.
Poco a poco, allí empecé a ver luz, conocí a la conciencia y la fui incorporando en mí. Eso me ha ido ayudando a conocerme más, a vivir ese momento, a saber cuándo estoy o me estoy juzgando y a ser más compasiva conmigo.
Llevo 5 años en el grupo y estoy súper agradecida de haber encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.
Tú, Laura, haces que estas sesiones sean así por tu sencillez y cercanía, compartes cosas de tu vida con nosotras y eres una gran buscadora y trabajadora para darnos nuevos conocimientos y enseñarnos cada día más.
Para mí Volver al Ser me ayuda a descubrir lo que no conocía de mí y a poder vivir de otra manera de lo que vivía antes. Cada sesión es un “granito” más.
Una frase sería: descubrimiento de la conciencia y aprendizaje de mi cuerpo.
PUEDES CONOCER EL MATERIAL ANTES DE EMPEZAR
Hemos dejado abierta una pequeña parte de la plataforma para que puedas conocer cómo son los materiales y experimentar alguna de las propuestas antes de decidir si este recorrido es para ti.
Volver al Ser empezó mucho antes de tener un nombre.
Creo que empezó con una niña que se hacía muchas preguntas.
¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Para qué estamos aquí? ¿Por qué sentimos lo que sentimos? ¿Por qué a veces sabemos lo que nos conviene y, aun así, hacemos otra cosa?
Era una niña muy sensible. Percibía mucho lo que ocurría a mi alrededor y vivía muchas cosas con intensidad. En la adolescencia aquellas preguntas dejaron de ser solamente una curiosidad y se convirtieron en una búsqueda.
Creo que por eso llegué a la Psicología.
Al principio buscaba, en gran parte, comprenderme: entender qué me ocurría, encontrar recursos para vivir con menos angustia y aprender a estar de otra manera conmigo misma y con la vida.
Y había algo que llevaba mucho tiempo experimentando sin saber todavía cómo nombrarlo.
Desde pequeña bailaba flamenco. Algunas veces, al subir a un escenario, cuando conseguía dejar de pensar en hacerlo bien y entraba realmente en el baile, sucedía algo distinto.
Estaba completamente allí.
Había una sensación de presencia y de plenitud que me costaba encontrar en otros lugares de mi vida. Durante unos instantes sentía algo parecido a un estado de gracia: una experiencia de estar plenamente dentro de lo que estaba viviendo.
Antes de saber qué era la presencia, ya la había sentido bailando.
Quizá por eso, mientras estudiaba Psicología, empecé también a buscar en el cuerpo y en el movimiento. Me fui formando en Danzaterapia, Técnica Alexander, Feldenkrais, Cos-Art y distintas formas de movimiento consciente.
No lo vivía como un camino separado de la Psicología, sino como una forma de ampliar la comprensión de la experiencia humana y acercarme también a aquello que ocurre antes de que podamos explicarlo con palabras.
Más tarde, mis propios dolores corporales hicieron que esa búsqueda fuera todavía más necesaria.
Pero mi búsqueda nunca estuvo solo en el cuerpo.
A lo largo de los años fui profundizando también en diferentes maneras de comprender la experiencia psicológica: la mirada junguiana, el enfoque humanista y centrado en la persona de Carl Rogers, las perspectivas sistémicas y relacionales, el trabajo con la emoción, la comunicación y el conflicto y, más adelante, las prácticas restaurativas.
Cada camino me enseñaba algo.
Y, sin embargo, seguía apareciendo la misma pregunta:
¿Dónde se junta todo esto?
Porque nosotros no vivimos por partes.
Cuando tenemos miedo, cambia la respiración, aparecen pensamientos, surge un impulso y también cambia nuestra manera de mirar o relacionarnos. Cuando intentamos agradar, controlar, protegernos o desaparecer, tampoco lo hacemos solamente con una parte de nosotros.
Todo está ocurriendo a la vez.
Poco a poco fui comprendiendo que lo que buscaba no era otra técnica, sino una manera de acompañar que pudiera incluir esa complejidad sin dividirla.
Llevo más de veinte años acompañando procesos individuales y grupales e investigando, también en mi propia experiencia, este camino de conocernos y volver a nosotros mismos.
Durante esos años he visto que, en algunos momentos, aquello que una persona estaba trabajando individualmente podía abrirse de otra manera cuando encontraba también un espacio compartido.
No porque el grupo sustituya el trabajo personal, sino porque cuando aparece el otro aparecen partes de nosotros que a solas no siempre podemos ver.
Hoy entiendo el grupo como un verdadero laboratorio de experiencia humana: un lugar donde no solo hablamos de cómo somos cuando estamos con los demás. Podemos observarlo mientras está sucediendo.
He aprendido a abrirme a lo que está sucediendo, en lugar de estar siempre aferrada a mi idea de lo que ‘deberíamos’ estar haciendo.
Y acompañar personas durante todos estos años también me ha cambiado a mí.
Al principio quizá tenía más necesidad de comprender, encontrar la causa, ayudar a cambiar.
Ahora respeto mucho más los tiempos.
He aprendido que las formas que construimos para protegernos tienen una razón. Agradar, controlar, hacernos fuertes, desaparecer, no necesitar, hacerlo todo bien… muchas veces fueron maneras de poder seguir adelante.
Por eso no quiero empujar a una persona más allá de donde puede ir. Me interesa crear las condiciones para que pueda sentirse suficientemente segura como para mirarse con mayor libertad, reconocer sus formas, comprenderlas y experimentar otras posibilidades.
Y construir, poco a poco, un mapa.
No el mío. El suyo.
Volver al Ser nace ahora porque siento que, después de muchos años, muchas de las piezas que he ido buscando han empezado a encontrarse.
La psicología, el cuerpo y el movimiento, la emoción, las relaciones, el grupo, la atención y el trabajo interior ya no son para mí caminos separados. No porque haya encontrado una teoría capaz de explicarlo todo, sino porque hoy puedo acompañarlos sin perder de vista a la persona completa.
Y, en el fondo, sigue estando aquella pregunta que apareció hace tantos años: ¿quién soy?
No creo que hoy tenga una respuesta definitiva.
Sigo buscando. Sigo observándome. Sigo descubriendo formas que durante mucho tiempo creí que eran «yo». Sigo perdiéndome y aprendiendo a volver.
Por eso no acompaño Volver al Ser desde el lugar de quien ha encontrado todas las respuestas.
Lo acompaño también desde la experiencia de seguir haciéndome las preguntas.
Una voz de Volver al Ser
Montserrat
Vull expressar el meu més profund agraïment a la Laura del Centre Koan, tant a nivell individual com grupal.
Per circumstàncies vitals molt dures, vaig travessar un trastorn sever derivat d’un traumatisme que em va arrabassar la identitat i la calma.
La Laura no només em va ajudar a comprendre què m’estava passant a nivell mental i emocional, sinó que em va donar les eines, la paciència i la guia exacta per recórrer el camí de tornada cap a casa, cap a mi.
Gràcies a la seva professionalitat, empatia i gran qualitat humana,
Avui puc dir que torno a ser.
Voces del camino
Cada proceso es distinto. Estas son algunas de las palabras de personas que han formado parte de Volver al Ser.
Siento que a lo largo de todo este tiempo, cada sesión semanal, cada año, ha sido un volver a mi ser un poco más.
Siento que a lo largo de todo este tiempo, cada sesión semanal, cada año, ha sido un volver a mi ser un poco más.
Esto puede sonar muy rimbombante, lejano de la realidad del día a día. Nada más lejos. Dentro del proceso que he hecho, la vuelta a mi ser más profundo se ha dado en el trabajo del cuerpo. Y aquí sí puedo afirmar que llegué hecha una piltrafa; y que, con paciencia y trabajo, hoy puedo decir que mi cuerpo me lo agradece y se mueve con más ligereza y libertad que hace años. La cuestión es creérmelo y empezar de nuevo, siempre que me venga abajo.
No hay milagros. O sí, si a esta constancia se le puede llamar milagro.
Poder ser yo en un grupo, como soy y como estoy, es uno de los mejores regalos que me ha dado la vida.
Laura es una artista en desenmascarar las situaciones e ir reconociendo, aceptando y soltando las infinitas máscaras que me acompañan y que dan la cara en el cuerpo. A la vez, me ha ayudado a sacar lo mejor de mí y descubrir lo mejor de l@s compañer@s del grupo.
Soy un todo con un cuerpo que da las horas y señales de cómo me encuentro.
Si quisiera describir Volver al Ser con palabras, no pueden faltar:
Realidad, respeto, no juicio, escucha, movimiento, cotidianidad, acogida, vida, igualdad, acompañar, verdad, ilusión, conciencia, profundidad y sencillez a la vez, dedicación, pasión, aceptación, esperanza, unidad, energía, trabajo...
Seas quien seas:
Anímate: ven, pruébalo, date tiempo y confía. Merece la pena. Es un regalo.
Gracias a todas las mujeres y hombres con quienes he podido compartir mi ser.
Gracias, Laura. Eres un ser humano-divino que Dios puso en mi camino.
Gracias, VIDA.
Ha sido un camino para dejar de vivir solo desde la mente y empezar a vivir también desde el cuerpo y lo que siento.
Llegué a Volver al ser porque me di cuenta de que estaba muy desconectada de mí misma. Vivía muchísimo desde la mente: pensando constantemente qué tenía que hacer, qué iba a pasar, qué no iba a pasar… y muy poco conectada con mi cuerpo, con mis sensaciones, con lo que quería o con mis propios deseos.
Incluso somatizaba cosas sin darme cuenta, porque estaba tan desconectada del cuerpo que muchas veces ni siquiera era consciente de lo que me estaba ocurriendo.
Al principio aparecieron bastantes resistencias. Y con el tiempo entendí que, en parte, me había desconectado precisamente porque había sensaciones que no me resultaban agradables, dolores o cosas que no quería sentir. Poco a poco he ido reconciliándome con esas sensaciones y aprendiendo a escucharlas en lugar de evitarlas.
Ahora soy mucho más consciente de lo que me pasa y de lo que ocurre en mi cuerpo. Y eso me permite actuar antes. Por ejemplo, yo apretaba muchísimo la mandíbula y tenía muchos dolores de cabeza tensionales. Antes ni siquiera era consciente de que estaba apretando. Ahora puedo darme cuenta en el momento en que empieza a ocurrir y relajar la mandíbula antes de que vaya a más. Parece algo pequeño, pero para mí es un cambio enorme: pasar de no saber qué me estaba pasando a poder escuchar mi cuerpo y responder a lo que necesita.
Otra parte que ha sido muy importante para mí es hacerlo en grupo. Al principio también tuve resistencias con esto. Había momentos de compartir en los que podía sentir frustración o inquietud porque pensaba: “quiero ir a trabajar, quiero hacer la actividad”, y podía vivir lo que estaba contando otra persona como si estuviera ocupando el espacio que teníamos para trabajar.
Y curiosamente, con el tiempo, esa percepción ha cambiado muchísimo. Ha habido sesiones en las que prácticamente no hemos llegado a trabajar el cuerpo porque hemos estado compartiendo y hablando, y que han sido igual o incluso más transformadoras que otras sesiones. He aprendido a abrirme a lo que está sucediendo, en lugar de estar siempre aferrada a mi idea de lo que “deberíamos” estar haciendo. Para mí también ha supuesto una apertura mental importante.
De todas las actividades que hago actualmente, Volver al Ser es la más imprescindible para mí. Si tuviera que ir eliminando cosas, sería la última que dejaría.
Es mi espacio de conexión y de calma. Un lugar en el que cada vez que voy descubro algo nuevo sobre mí, sobre mi cuerpo, sobre cómo funciono o sobre lo que necesito.
Y me encanta. Me encanta vivirlo y me encanta compartirlo con el grupo.
Creo sinceramente que es una experiencia que recomendaría a todo el mundo, porque vivimos muchísimo desde la cabeza y pocas veces nos damos un espacio real para parar, sentirnos, escucharnos y volver a conectar con nosotros mismos.
Ha sido un camino para dejar de vivir solo desde la mente y empezar a vivir también desde el cuerpo y lo que siento.
He encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.
Yo llegué en un momento difícil de mi vida donde la tristeza, el miedo y la incertidumbre me invadían. Mi amiga Matilde ya me había hablado mucho de lo bien que me iría ir a este sitio que ella iba, pero “yo no tenía tiempo”.
Tú también me lo comentaste en una sesión contigo y fue como un “bueno, voy a ver qué es lo que se hace”, así sin más, no buscaba nada. Y bendita hora que fui.
Poco a poco, allí empecé a ver luz, conocí a la conciencia y la fui incorporando en mí. Eso me ha ido ayudando a conocerme más, a vivir ese momento, a saber cuándo estoy o me estoy juzgando y a ser más compasiva conmigo.
Llevo 5 años en el grupo y estoy súper agradecida de haber encontrado este espacio donde todo está admitido y nada es juzgado, donde me enriquezco y aprendo a cuidarme, donde me siento bien y acogida.
Tú, Laura, haces que estas sesiones sean así por tu sencillez y cercanía, compartes cosas de tu vida con nosotras y eres una gran buscadora y trabajadora para darnos nuevos conocimientos y enseñarnos cada día más.
Para mí Volver al Ser me ayuda a descubrir lo que no conocía de mí y a poder vivir de otra manera de lo que vivía antes. Cada sesión es un “granito” más.
Una frase sería: descubrimiento de la conciencia y aprendizaje de mi cuerpo.
De cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment.
per mi "volver al ser" està sent un camí de retrobament amb mi. En lletres grans seria un treball cap a la consciència.
A cada sessió vas integrant petits grans de sorra imperceptibles al principi però de cop t'adones que estàs actuant diferents, que els grans de sorra han fet una pila i força consistent.
Moments que recordo per a poder explicar tot això, es quan de cop el cos busca una posició més còmode alhora de caminar, sentar-se o al agafar un pes. T’adones de la tensió del teu cos i alliberes perquè reconeixes no es necessària. El cos canvia i amb el cos la ment. El més meravellós per mi ha estat poder veure com davant d'un estímul comences a poder escollir una reacció i enlloc de simplement reaccionar. I en el cas de que reaccionis de manera automàtica, poder acompanyar-te en aquesta reacció, i entendre-la com a part del camí.
Les sessions en grup són molt enriquidors doncs compartim les diferents experiències i anem enmirallant--nos els uns amb els altres. Miralls que t'ajuden a veure´t i quan et veus el procés de canvi comença.
Aquest curs és un camí molt valuós cap al retrobament de l'essència, del qui som cadascú en la seva individualitat i aleshores poder contribuir al món que ens envolta d'una manera molt més cosncient.
Para mí, Volver al Ser ha sido volver a descubrirme en el trajín de los días.
Para mí, Volver al Ser ha sido volver a descubrirme en el trajín de los días.
Hace años que había experimentado este trabajo con Laura y necesitaba volver a reencontrarme a través del cuerpo después de haberme abandonado.
He recordado que el cuerpo nos habla y que, cuando aprendemos a escucharlo, podemos comprender mejor lo que sentimos y lo que nos ocurre.
Este año me ha servido para tomar conciencia, conocerme más, mejorar dolores corporales y relacionarme mejor con los demás, porque aprendes a mirar el mundo desde otra perspectiva.
Laura es una gran guía y el grupo, un gran apoyo en el proceso.
Para quienes quieran reencontrarse consigo mismos, totalmente recomendable.
Información práctica
Volver al Ser
Programa anual de domingos
Encuentro de presentación
Domingo 13 de septiembre de 2026
4 horas
Una jornada para conocer Volver al Ser, experimentar algunas de las propuestas y resolver dudas antes de decidir si quieres participar en el programa anual.
Acceso a la plataforma de Volver al Ser con lecturas, prácticas semanales y audios que acompañan el proceso durante el mes.
Precio
100 € al mes.
Existen también otras modalidades de pago con condiciones especiales.
Fechas
27 de septiembre de 2026
25 de octubre de 2026
29 de noviembre de 2026
20 de diciembre de 2026
31 de enero de 2027
28 de febrero de 2027
21 de marzo de 2027
25 de abril de 2027
30 de mayo de 2027
Residencial final
18, 19 y 20 de junio de 2027.
El residencial es opcional, aunque muy recomendable.
Tiene un precio aparte y no está incluido en los 100 € mensuales del programa.
El precio, el lugar y las demás condiciones prácticas del residencial se comunicarán con antelación.
¿Vives cerca de Granollers?
Volver al Ser tiene también un recorrido anual presencial semanal.
Si quieres conocer ese formato o saber cuál de los dos recorridos puede encajar mejor contigo, puedes pedir información.
Preguntas frecuentes
Antes de inscribirte
No. No necesitas haber hecho antes trabajo corporal, meditación ni ningún proceso de este tipo.
Partimos de la experiencia de cada persona tal como es en ese momento. Las propuestas se van introduciendo y desarrollando progresivamente a lo largo del año.
No. Volver al Ser no es un programa de ejercicio físico y no necesitas una condición física determinada.
Trabajamos con el cuerpo y el movimiento desde la escucha, la exploración y las posibilidades de cada persona. No buscamos realizar movimientos difíciles ni alcanzar una forma corporal concreta.
Si tienes alguna lesión, enfermedad, limitación de movilidad o cualquier circunstancia de salud que pueda afectar a la práctica, es importante que nos lo comuniques antes de empezar. Así podremos hablar contigo sobre cómo participar y la facilitadora podrá tener en cuenta qué propuestas pueden ser adecuadas para ti y cuáles conviene adaptar o evitar.
No.
Compartir es siempre una posibilidad, no una obligación.
Puedes participar de una dinámica, observar, escuchar o permanecer en silencio. Incluso es posible hacer gran parte del recorrido sin explicar públicamente aspectos de tu historia personal.
El grupo es importante porque aquello que ocurre entre nosotros también nos permite conocernos, pero cada persona decide cuánto y cuándo quiere compartir.
El grupo no está solamente para compartir experiencias.
Es también un laboratorio de experiencia humana.
Cuando estamos con otras personas aparecen maneras de acercarnos, alejarnos, escuchar, protegernos, pedir, poner límites, agradar o reaccionar que quizá a solas no podemos observar con tanta claridad.
El grupo nos ofrece resonancia, contraste y otras miradas, siempre dentro de un marco de respeto y cuidado.
Volver al Ser es un programa de autoconocimiento y trabajo interior con una dimensión experiencial y psicocorporal. Aunque está acompañado por una psicóloga y se nutre de conocimientos procedentes de la psicología, no sustituye un proceso de psicoterapia individual cuando este es necesario.
Si estás atravesando una situación de especial vulnerabilidad o necesitas un acompañamiento terapéutico específico, podemos valorar conjuntamente si este es el momento y el espacio adecuados para participar.
A lo largo del programa iremos comprendiendo mejor cómo nuestro organismo aprende a protegerse y cómo algunas experiencias vividas pueden seguir influyendo en nuestra manera de sentir, reaccionar, relacionarnos o regularnos.
Podremos hablar de trauma y de respuestas de protección cuando resulte útil para comprender nuestra experiencia, pero Volver al Ser no es una formación específica sobre trauma ni un tratamiento grupal del trauma.
No buscamos provocar recuerdos intensos, forzar procesos emocionales ni llevar a una persona más allá de donde puede estar. Trabajamos desde la observación, los recursos disponibles y el respeto por el ritmo de cada persona.
El trabajo corporal puede ayudarnos a observar con mayor precisión cómo nos apoyamos, respiramos, nos movemos, distribuimos el esfuerzo y organizamos nuestro cuerpo.
A lo largo de los años, algunas personas que han participado en procesos de trabajo corporal han referido que determinadas tensiones o molestias han disminuido o han cambiado a medida que recuperaban movilidad, variabilidad y otras maneras de organizarse.
Pero esto no ocurre necesariamente en todas las personas y no podemos prometer que una práctica vaya a resolver un dolor.
Tampoco interpretamos el dolor como si tuviera un significado emocional fijo. Buscamos conocer mejor qué ocurre y ampliar posibilidades.
Un dolor persistente, intenso, nuevo o que pueda tener una causa médica debe ser valorado por el profesional sanitario correspondiente.
El trabajo de Volver al Ser puede acompañar ese proceso, pero no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico cuando son necesarios.
Los encuentros presenciales forman una parte importante del proceso y recomendamos poder asistir a todos ellos.
Si excepcionalmente no puedes venir a uno, seguirás teniendo acceso a las propuestas y materiales de ese mes y podrás continuar el recorrido con el grupo en el siguiente encuentro.
No planteamos el mes como una lista de tareas que tengas que completar.
Cada semana encontrarás propuestas relacionadas con lo que hemos trabajado: lecturas, prácticas y audios que te ayudan a seguir observándote y experimentando en tu vida cotidiana.
La intención no es hacerlo todo, sino recordar volver.
Sí.
Hemos dejado abierta una pequeña parte de la plataforma para que puedas conocer cómo son los materiales y experimentar algunas de las propuestas antes de decidir si este recorrido es para ti.
El residencial de tres días es opcional, aunque lo recomendamos porque ofrece unas condiciones diferentes a las de los encuentros mensuales: más tiempo, continuidad, convivencia, silencio y posibilidad de permanecer en la experiencia sin tener que volver inmediatamente al ritmo cotidiano.
El residencial tiene un precio aparte y no está incluido en los 100 € mensuales del programa.
El precio, el lugar y las condiciones prácticas se comunicarán con antelación.
No.
El formato mensual facilita la participación de personas para quienes desplazarse cada semana no es posible, pero está abierto igualmente a quienes viven cerca y prefieren este tipo de recorrido.
Además existe un programa anual semanal presencial en Granollers.
Si quieres conocer ese formato o saber cuál puede encajar mejor contigo, puedes pedir información.
Inscripción y contacto
¿Quieres saber si Volver al Ser es para ti?
Es normal que antes de comprometerte con un recorrido de un año quieras preguntar, conocer algo más o simplemente hablar conmigo.
Puedes hacerlo de la manera que te resulte más cómoda.
Si después de conocer el programa sientes que este es un recorrido que quieres hacer, puedes solicitar tu inscripción.
Antes de formalizar la plaza tendremos un pequeño contacto para resolver cualquier duda y comprobar que el programa encaja con lo que estás buscando y con tu momento actual.